Online Giving

Exequias

Diocesis de Orange

link al Website de la Diocesis de Orange

Normas Litúrgicas Para La Celebración De Los Ritos Funerarios Católicos:

link para descargar las ‘Normas litúrgicas para la celebración de los ritos funerarios católicos’

Los ritos funerarios católicos, tal como se encuentran en el Ritual de Exequias Cristianas, son celebraciones que hacen posible el duelo de una persona y el mantenerse concentrado en la esperanza del misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Estas normas litúrgicas se le ofrecen a los párrocos, vicarios parroquiales, diáconos, ministros de consolación y directores de funerarias para ayudar en la preparación de los ritos funerarios con individuos y familias según las tradiciones rituales, las enseñanzas de la Iglesia Católica y de la Diócesis de Orange.

El Ritual de Exequias Cristianas (edición 2001, adaptado y traducido de la versión original en inglés, edición 1989), es el único rito litúrgico canónicamente aprobado, en el idioma español, que se debe usar en la Diócesis de Los Estados Unidos de América. Todas las ediciones anteriores deben ser jubiladas. Los ministros que sirven en comunidades con otros diversos idiomas deben utilizar la traducción actual aprobada del latín, Ordo Exsequiarium.

El Ritual de Exequias Cristianas (REC) describe el ministerio de la Iglesia hacia los fallecidos y sus familias en estas palabras:

“Cuando fallece un cristiano, cuya vida de fe comenzó en las aguas del Bautismo y se fortaleció en la mesa eucarística, la Iglesia intercede por el que ha fallecido apoyada firmemente en la confianza de que la muerte no es el fin, que no rompe los lazos que se han forjado en la vida. La Iglesia también atiende a los dolientes y los consuela en los ritos exequiales con la palabra consoladora de Dios y el sacramento de la Eucaristía.” (REC, núm. 4)

Catecismo de la Iglesia Católica

link al Website del Vaticano

Todos los sacramentos, principalmente los de la iniciación cristiana, tienen como fin último la Pascua definitiva del cristiano, es decir, la que a través de la muerte hace entrar al creyente en la vida del Reino. Entonces se cumple en él lo que la fe y la esperanza han confesado: “Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro” (Símbolo de Niceno-Constantinopolitano).

1684 Las exequias cristianas son una celebración litúrgica de la Iglesia. El ministerio de la Iglesia pretende expresar también aquí la comunión eficaz con el difunto, hacer participar en esa comunión a la asamblea reunida para las exequias y anunciarle la vida eterna.

1685 Los diferentes ritos de las exequias expresan el carácter pascual de la muerte cristiana y responden a las situaciones y a las tradiciones de cada región, aun en lo referente al color litúrgico (cf SC 81).

1686 El Ordo exequiarum o Ritual de los funerales de la liturgia romana propone tres tipos de celebración de las exequias, correspondientes a tres lugares de su desarrollo (la casa, la iglesia, el cementerio), y según la importancia que les presten la familia, las costumbres locales, la cultura y la piedad popular. Por otra parte, este desarrollo es común a todas las tradiciones litúrgicas y comprende cuatro momentos principales:

1687 La acogida de la comunidad. El saludo de fe abre la celebración. Los familiares del difunto son acogidos con una palabra de “consolación” (en el sentido del Nuevo Testamento: la fuerza del Espíritu Santo en la esperanza [cf 1 Ts 4,18]). La comunidad orante que se reúne espera también “las palabras de vida eterna”. La muerte de un miembro de la comunidad (o el aniversario, el séptimo o el trigésimo día) es un acontecimiento que debe hacer superar las perspectivas de “este mundo” y atraer a los fieles, a las verdaderas perspectivas de la fe en Cristo resucitado.

1688 La Liturgia de la Palabra. La celebración de la Liturgia de la Palabra en las exequias exige una preparación, tanto más atenta cuanto que la asamblea allí presente puede incluir fieles poco asiduos a la liturgia y amigos del difunto que no son cristianos. La homilía, en particular, debe “evitar” el género literario de elogio fúnebre (cf. Ritual de exequias, Primer tipo de exequias, 41) y debe iluminar el misterio de la muerte cristiana a la luz de Cristo resucitado.

1689 El Sacrificio eucarístico. Cuando la celebración tiene lugar en la Iglesia, la Eucaristía es el corazón de la realidad pascual de la muerte cristiana (cf. Ritual de exequias, Prenotandos, 1). La Iglesia expresa entonces su comunión eficaz con el difunto: ofreciendo al Padre, en el Espíritu Santo, el sacrificio de la muerte y resurrección de Cristo, pide que su hijo sea purificado de sus pecados y de sus consecuencias y que sea admitido a la plenitud pascual de la mesa del Reino (cf. Ritual de exequias, Primer tipo de exequias, 56). Así celebrada la Eucaristía, la comunidad de fieles, especialmente la familia del difunto, aprende a vivir en comunión con quien “se durmió en el Señor” , comulgando con el Cuerpo de Cristo, de quien es miembro vivo, y orando luego por él y con él.

1690 El adiós (“a Dios”) al difunto es “su recomendación a Dios” por la Iglesia. Es el “último adiós [...] por el que la comunidad cristiana despide a uno de sus miembros antes que su cuerpo sea llevado a su sepulcro” (cf. Ritual de exequias, Prenotandos, 10).

La tradición bizantina lo expresa con el beso de adiós al difunto:

“Con este saludo final «se canta por su partida de esta vida y por su separación, pero también porque existe una comunión y una reunión. En efecto, una vez muertos no estamos en absoluto separados unos de otros, pues todos recorremos el mismo camino y nos volveremos a encontrar en un mismo lugar. No nos separaremos jamás, porque vivimos para Cristo y ahora estamos unidos a Cristo, yendo hacia Él [...] estaremos todos juntos en Cristo» “        - (San Simeón de Tesalónica, De ordine sepulturae, 367).